El celular del mesero guarda cada pedido y cobra cada cuenta sin conexión; cuando la señal vuelve, todo sube solo. Y con la caja del restaurante encendida, las comandas le siguen llegando a la cocina por el wifi de la casa — sin salir a internet.
No es un modo de emergencia: es como está construido.
Va oscura porque está encendida las ocho horas del servicio. La comanda que más lleva esperando se pinta sola — lo que hay que cocinar primero no se discute, se ve.
El comensal escanea el QR de la mesa y ve su carta — con los precios de hoy y sin lo que se acabó. Tóquele un color: lo que ve aquí es exactamente lo que ve el comensal, pintado por el mismo código.
Mire una carta de verdad →Es la del restaurante de demostración. Así se ve la suya en el celular de un cliente.
Sopas
con crema y alcaparras
Hoy no hay
Cree su cuenta con el correo del restaurante.
Cargue su carta y sus mesas. El programa lo lleva de la mano.
Sus meseros entran con un PIN desde el celular, y ya está tomando pedidos.
El plan gratuito no se vence ni se corta. No pedimos tarjeta para empezar.